Pasión por la psicología, podrían definirse estos años. El intentar hallar respuestas a por qué hacemos lo que hacemos y cómo lo hacemos es algo que me mantiene activo, estudiando, investigando de forma continua. Es por ello que desde el inicio de mi vida laboral como psicólogo he tratado de compaginar mi labor como clínico con otros enfoques laborales que se complementan y retroalimentan.
Haciendo un breve repaso a lo recorrido hasta aquí, para contextualizar, puedo comenzar mi periplo en Marbella, como neuropsicólogo en el centro residencial para personas mayores Mapfre-Quavitae, atendiendo a personas mayores de nacionalidad inglesa y alemana. Trabajar con todas aquellas personas y junto a aquel equipo interdisciplinar fue una etapa estupenda.
En 2002 comencé con la consulta. ¡Ya ha llovido desde entonces! Ubicada en un primer y lejano momento en Calle Don Ricardo, desde hace años se encuentra situada en la Alameda de Colón, en el número 16. Es un edificio muy amplio, muy luminoso, que antiguamente albergaba la comisaría de la policía nacional. En su reconstrucción respetaron la puerta de madera de la entrada y el artesanado de madera del techo, con unas vigas enormes y que embovedan el hall decorado con hojas de potos que descienden desde las alturas para acompañar el tránsito de residentes y viandantes. Al dar a dos calles, la citada Alameda y a la Calle Alemania (junto al río), es un sitio muy utilizado de tránsito.
Desde 2006 soy profesor de psicología evolutiva y de la educación en la Universidad de Málaga, impartiendo entre otras asignaturas: bienestar psicológico en la vejez, aprendizaje y desarrollo de la personalidad o psicología del ciclo vital.
Durante unos años fui docente de numerosos cursos de formación, aunque esto lo sustituí por una labor también muy interesante: las peritaciones forenses. Ejercer como perito psicólogo judicial es muy gratificante y, también, muy cargado de responsabilidad.
Como hobbies, el baloncesto sigue siendo mi gran pasión. No solo jugarlo sino ver a nuestras hijas jugarlo. Hemos sido y somos una familia numerosa federada, que no es poco.
Y podríamos decir que me encantan los retos. Es por ello por lo que comencé a aprender idiomas (inglés, francés y alemán) pero que me han servido sin proponérmelo para llegar a ejercer como psicólogo. Actualmente, le dedico el escaso tiempo libre a aprender a tocar la viola en el conservatorio, que ya estoy en 4º curso del ciclo elemental (veremos si lo termino) 🙂
Y como no solo de pan vive el hombre, los videojuegos han sido algo a lo que también he invertido e invierto muy buenos ratos. ¡Cómo han cambiado desde mi viejo Amstrad CPC 464 hasta ahora!